Curiosi­dades de la Cerveza

1. La Cerveza, la más vieja entre todas las bebidas, Los sume­rios son los primeros que la nom­bran en sus escritos (4.000 a.C.)

2. La Cerveza es un “invento” por acci­dente, se cree que nació gra­cias a un error en la rec­eta del pan.

3. El escritor inglés Charles Dick­ens al hacer una descrip­ción de la dieta de la clase obr­era británica a medi­a­dos del siglo XIX, observa que comen ostras y cerveza negra.

4. “Pedir agua en un alber­gue alemán es como pedir leche en los domin­ios de Dar­boulin. Cuando en un alber­gue alemán pide uno de beber, le traen esa agua cenagosa, para lavarse las manos. Cuando uno da enten­der que lo que desea es algo que pueda beberse, el huésped o el encar­gado se apresurará a per­suadirle de que el agua le hará daño, y más le con­viene beber cerveza. En caso de que uno insista, le traerán al fin un poco, muy poco, como para sat­is­facer su pecu­liari­dad. Basta que uno beba un sorbo de agua para que el pueblo entero se eche a reír”. Mon­tesquieu.

5. El emper­ador Car­los V, fue un famoso con­sum­i­dor de la cerveza tipo Faro, la tradi­cional cerveza de Bruse­las en el siglo XVI. Le gustaba muy fría.

6. Aunque por cos­tum­bre se mantiene en secreto la marca de cerveza que con­sume la familia real inglesa, lo que si podemos saber, es que por razones per­son­ales (o políti­cas) la Reina Isabel se niega a beber la cerveza Irlan­desa Guin­ness, al menos en pub­lico.

7. Ya en 1884, según el boletín de la SOFOFA, en Chile existían 73 cerve­cerías entre Ancud y Copi­apó, de las cuales 50 tenían propi­etar­ios con apel­li­dos ale­manes, con­fir­mando la influ­en­cia de esa nacional­i­dad en el pro­ducto. Esto sin con­tar San­ti­ago, Val­paraíso y Quil­lota.

8. En 1516, Guillermo IV de Baviera, dicta el Edicto de la pureza, pero entonces solo se nom­braron 3 ele­men­tos, Malta de Cebada, Agua y Lúpulo, no se nom­bró a la levadura que recién fue des­cu­bierta en 1880 por Luis Pas­teur, este edicto se hizo más bien por razones económi­cas que por otro motivo, el Rey tenía el monop­o­lio de la cebada.

Gambrinus, El Rey de la Cerveza

Según cuenta la leyenda: Gam­bri­nus era un joven apren­diz de vidriero que se enam­oró de una her­mosa joven, Flan­drine la cual le rechazó.

Nue­stro joven no soportaba el rec­hazo y dolido de amor decidió quitarse la vida. Para ello se dirigió a un bosque cer­cano pero cuando estaba a punto de hac­erlo se le apare­ció el mismo dia­blo para pro­pon­erle un pacto a cam­bio de su alma:

«El dia­blo otor­garía a Gam­bri­nus un don que le haría ganar el amor de Flan­drine y de no ser así le enseñaría como poder olvi­dar ese pesar».

Al pare­cer, aquel don demoníaco con­vir­tió a Gam­bri­nus en un mag­ní­fico bailarín y músico, pero… aun así el amor de Flan­dine no llegó.

Así, el dia­blo para cumplir el pacto tuvo que enseñar a Gam­bri­nus un arte que con­seguiría hacer olvi­dar su dolor, aquel mar­avil­loso arte resultó ser una forma de fab­ricar un extraño bre­baje amargo con cebada, levadura y lúpulo. Le enseñó pues a fab­ricar cerveza y mien­tras fab­ri­caba y bebía de aque­lla sus­tan­cia espumosa des­cubrió que ya no record­aba a Flan­drine y que ya no record­aba su dolor.

La cerveza, pues, hizo olvi­dar a Gam­bri­nus su mal de amores para siem­pre y lo con­vir­tió a su vez en el Rey de la Cerveza.